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Los minerales
Todo en esta sección pertenece al libro de Terapia Bioenergética de Martin K. , Reinhold D. y Norbert O.

 


Si se habla de perturbaciones del metabolismo de minerales, la mayoría de las veces, se trata, de fenómenos de carencia de minerales. Usted lo sabe: artículos de revista sobre el tema de la carencia de minerales, confe­rencias sobre las enfermedades condicionadas por ella, anuncios de productos minerales para compensar dicha carencia... Pero también se olvida completamente que hay fenómenos de hipermineralización.
Estas antagónicas perturbaciones del metabolismo de minerales pueden provocarlas la incorrecta alimentación (por ejemplo, en forma de una alimentación unilateral) o las perturbaciones del metabolismo.
Los fenómenos de carencia e hipermineralización pueden sortearse con el correspondiente Cillllbio de alimentación, pero en caso de perturbaciones del metabo­lismo poco se modifican las cosas cambiándola. En este caso debe llevarse a cabo una terapia específica para el metabolismo, por ejemplo, la terapia de biorresonancia
o la homeopatía clásica.
Los terapeutas de la Casa Terapéutica pueden estimular la metabolización de minerales trasladando las oscilaciones de los minerales respectivos al organismo. Así se refuerza la caja de resonancia de los respectivos minerales, lo que conduce a un mejor aprovechamiento.

Al carecer absolutamente de sustancias minerales, de nada sirven, no obstante, las oscilaciones, porque la caja de resonancia (es decir, el mineral) falta en el cuerpo. Un buen ejemplo es el selenio que, debido a la lixiviación del suelo, ha llegado a convertirse hoy, en una carencia típica.
Durante los fenómenos de carencia absoluta ayuda sólo un cambio radical de alimentación, o bien una sustitución del mineral respectivo. Naturalmente, al sustituirlo debe procederse cautelosamente en la dosificación, pues una si ésta es excesiva conduce, por otra parte, a un desplazamiento desfavorable del metabolismo de minerales.
El consumo excesivo de aguas con contenido mineral puede, asimismo, provocar una hipermineralización. Esto es especialmente fácil si se bebe sin control algunas aguas terapéuticas con alto contenido de minerales. Eso puede conducir a que se almacenen mineraJes inorgánicos en el tejido conjuntivo al extremo de formarse piedras en el riñón.
La vitamina que necesitamos permanentemente es la vitamina C. Se necesita siempre que hay que interceptar radicales libres (véase el glosario) o estados irritativos, por ejemplo, durante una terapia
antimicótica en el intestino o una extracción de amalgama, o una carga producida por el ozono en verano.
La falta de sustancias como los minerales puede conducir a enfermedades físicas, funcionales y orgáni­cas. Puesto que incluso un cambio de la alimentación no puede compensar a veces el déficit, porque faltan en ella las sustancias requeridas, se introdujo la medicina ortomolecular.
El concepto quiere decir, traducido, «medicina con las moléculas correctas» y significa que se llevan al organismo las sustancias exactas requeridas en la cantidad exacta requerida. Así se evita la hipermineralización y los desequilibrios minerales que pueden presentarse fácilmente con los preparados complejos.