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Meridianos de acupuntura

Todo en esta sección pertenece al libro de Terapia Bioenergética de Martin K. , Reinhold D. y Norbert O.

 

El «carburante» de todo organismo vivo es la energía. Los sabios chinos descubrieron que el flujo de esta energía en el cuerpo no es arbitrario, sino que la energía circula por vías
determinadas para llegar a los tejidos y órganos respectivos y poder SatisÍacer sus [uuduI.ies.
Los médicos occidentales llamaron a estas vías con­ductoras de energía «meridianos», a imitación de los meridianos terrestres, que abarcan la tierra como líneas imaginarias para la descripción geográfica de los lugares.
Estos meridianos atraviesan todo el cuerpo y las áreas corporales individuales en muchas ramificaciones.

Se encontraron 12 (o bien 14) meridianos principales, que se completaron con los 8 meridianos (llamados vasos) del doctor Vol!. Todos fueron designados, o bien por sus órganos o por sus funciones respectivas; por ejem­plo, meridiano del corazón o vaso de la alergia (para no confundir al lector en este libro designaremos los «vasos» también como meridianos).
Los meridianos de acupuntura son, pues, las «conducciones» (inmateriales) del suministro de energía de las personas.

meridiano vesicula

Según la teoría china, todos los meridianos están acoplados entre sí y conectados uno tras otro en su flujo de energía. Ciertamente, la energía está presente en todo el cuerpo al mismo tiempo, pero el flujo de energía por el cuerpo parece efectuarse sucesivamente en los meridianos conectados uno tras otro.
El conocimiento de la medicina china de que en un flujo de energía de 24 horas se provee a unos meridianos determinados de la máxima energía en unas horas determinadas (llamadas horas máximas), mientras que a otros, en ese mismo tiempo, se los provee de la energía mínima (llamadas horas mínimas) condujo al desarrollo del reloj chino de los órganos.

medicina china
Del reloj de los órganos pueden derivarse indicaciones para el diagnóstico; así, por ejemplo, en las molestias
o síntomas que siempre se presentan para el diagnóstico. . a determinadas horas.
Por ejemplo, si alguien se despierta siempre cada noche hacia las dos de la madrugada, se debe pensar en una carga del meridiano del hígado, pues sus horas máximas abarcan entre la una y las tres de la madrugada. Otra experiencia consiste en que las molestias del corazón -así como el infarto-se presentan a menudo a mediodía o a medianoche (horas máxima y mínima del meridiano del corazón).
El reloj de órganos también puede usarse terapéuticamente, por ejemplo,
órganos usadas. al tomar medicamentos en las horas . máximas, porque los órganos del meri­diano respectivo son especialmente receptivos en sus horas máximas (pero también en sus horas mínimas). Es decir, un medicamento para el corazón a mediodía, otro para el estómago por la mañana hacia las 8 o por la tarde hacia las 20 h, otro para el riñón entre las 17 Y las 19. El estereotipo «3 veces al día, después de cada comida» no concuerda con el reloj orgánico. Puesto que también en el reloj de órganos se co­rresponden siempre dos meridianos en pareja (se llaman meridianos yin y yang, véase el glosario), otra posibilidad consiste en tomar el medicamento a la hora del me­ridiano pareja, es decir, por ejemplo, un medicamento para el corazón a la hora del intestino delgado, entre las 13 y las 15 horas.
No obstante, no se debería esperar demasiado del poder predictor del reloj de órganos y derivar de ello un culto exagerado al diagnóstico y la toma de medicinas.
La energía de los meridianos puede hacer revelaciones globales sobre sus órganos subordinados; los puntos de acupuntura específicos de los meridianos pueden hacerlas sobre diferentes zonas de estos órganos, por ejemplo, el punto 3 del meridiano del corazón sobre el sistema de conducción de estímulos del corazón.

Los meridianos representan circuitos de funciones y reglas cuya misión es asegurar la provisión de energía de sus tejidos y organos y mantener asi estable ese equilibrio fluido que es el cuerpo humano.

Lo que es importante desde el punto de vista del diagnóstico es que la energía que fluye por los meridia­nos penetra el tejido adiposo subcutáneo en varios lugares y que es mensurable en la superficie de la piel. Estas diminutas áreas en la superficie cutánea se llaman puntos de acupuntura.
La piel opone cierta resistencia a la energía que fluye por los meridianos. Mucha energía en los meridianos hace bajar la resistencia de la piel en los puntos de acupuntura; entonces puede medirse la energía «que sube».
La manipulación de la energía corporal a través de los puntos de acupuntura se ha practicado con éxito desde hace milenios. A pesar de ello, hay teóricos muy influyentes que dudan de la existencia de los meridianos de acupuntura. Es preciso mencionar aquí esta postura con respecto a dicha técnica porque las publicaciones co­rrespondientes confunden una y otra vez a los pacientes, como también sucede constantemente con la terapia de biorresonancia, la homeopatía y otros métodos alternati­vos y de medicina naturista. El concepto científico-mate­rial, que predomina todavía hoy, así como la respectiva porción de ignorancia y arrogancia por parte de determinados «expertos» aún impiden que se reconozcan estos métodos acreditados por la práctica.
En lo que a la acupuntura se refiere, parece que no se han leído los estudios correspondientes, pues se han hecho varios experimentos biofísicos que demuestran la existencia de los meridianos, por ejemplo, con sustancias radiactivas cuya propagación por el cuerpo pudo demostrarse con contadores Geiger. Para ello se inocu­laron sustancias radiactivas en los puntos de acupuntura, cuya difusión por el cuerpo se correspondía realmente con los meridianos de acupuntura. No obstante, la prueba histológica de los flujos energéticos exigida por los críticos no es posible, puesto que la energía sólo fluye en los organismos vivos y no en muestras de células, muertas, bajo un microscopio.