También una terapia debe ser global. ¿Por qué? En primer lugar por un motivo del todo evidente: porque usted es un todo y no sólo un riñón inflamado, una articulación de la rodilla dolorida o un metabolismo perturbado.
Pero, por otra parte, también debido al hecho de que el cuerpo, en las enfermedades locales, la mayoría de las veces puede ayudarse a sí mismo, mientras que esto ya no es posible en las enfermedades -como la ma
enfermedad y el punto de partida de la terapia. Es conocido que los síntomas son sólo expresión de la enfermedad, no la enfermedad misma, y se pueden manifestar en otro lugar completamente diferente como su(s) causa(s) .
Un ejemplo: una perturbación de la flora intestinal puede conducir a inflamaciones de la piel si el intestino ya no puede excretar las sustancias tóxicas y debe ser la piel la que las excrete. El síntoma «inflamación de la piel» tiene, pues, tanto en este caso como en muchos otros, poco que ver con la piel. No señala en absoluto la causa subyacente, pues ésta reside en un lugar completamente diferente.
Más ejemplos: las arritmias del corazón debidas a una amigdalitis olvidada hace mucho tiempo o las molestias reumáticas en las articulaciones de las rodillas por una afección micótica.
Suprimir los síntomas no es sólo una terapia inadecuada, sino que incluso puede ser peligrosa, porque desconecta la «señal de alarma» y deja que la causa verdadera siga actuando sin dificultades hasta desarrollar enfermedades crónicas.
Otro aspecto de la terapia global es el hecho ya mencionado de que el organismo tiene dimensiones materiales, energéticas e informativas.
Las informaciones controlan y regulan programas según los cuales transcurren las funciones corporales. Ejemplos son la digestión en el intestino y el metabolismo en las células, la curación de heridas y el incremento de hormonas en el embarazo.
Las alergías son necesarias para que transcurran estos procesos. Y finalmente, está, naturalmente, el cuerpo material, en el que ocurre todo esto.
Por consiguiente, en una terapia global deben incluirse las tres dimensiones. En la terapia de biorresonancia y en la terapia según las directrices de la Casa Terapéutica, esto se da automáticamente, pues ambos métodos de terapia son procesos energético informativos en los que lo material ya queda incluido, al evitar los factores perturbadores, al carecer de alérgenos, por la toma de medicamentos, minerales, simbiontes intestinales, por la aplicación simultánea de masajes, intervenciones quiroterapéuticas y, en caso necesario, también por las extracciones dentales.
La medicina bioenergética presupone una capacidad de compensación, regulación y reacción en el paciente. Si ésta no se da, en primer lugar debe hacerse al paciente capaz de regular, para que la terapia pueda lograr su efecto curativo. Si le sirve de consuelo, no hay nadie que desde un principio sea insensible a la reacción. Los pacientes insensibles a la reacción han llegado a serlo por múltiples factores perturbadores a los que han estado expuestos. Eliminando los factores bloqueadores, por ejemplo, una fuerte carga geopáticas, una fuerte carga de metal pesado, una fuerte alergia alimentaria, una fuerte conmoción psíquica, puede suprimirse el bloqueo de la regulación en casi todos los casos. Nuevamente se puede tratar al paciente.
En las enfermedades energético funcionales, el éxito terapéutico sólo es posible si la terapia se dirige a estabilizar la estructura energética y a recuperar la capacidad de compensación, regulación y reacción del organismo. Incluye como usted ya ha tenido ocasión de leer: el empleo de las oscilaciones electromagnéticas propias del paciente y de las sustancias; el empleo de oscilaciones armónicas (fisiológicas) y no armónicas (patológicas); la posibilidad de invertir las oscilaciones disarmónicas y, el examen de los factores perturbadores primarios.
La base es el estilo de vida sano, ya descrito detalladamente. Éste significa, para recordárselo brevemente, comidas sanas y beber mucha agua pobre en sustancias minerales, cuidar el cuerpo con productos sin parafina, alérgenos ni sustancias nocivas, sueño reparador y viviendas sin cargas, así como moverse y disfrutar de una situación psicosocial sin ansiedades.
Realizar o bien mantener estas medidas es una condición previa absoluta para el éxito de la terapia. Por eso, no las vemos como «recomendaciones», sino como «órdenes». Le «ordenamos» un estilo de vida sano, pues, si no lo hiciésemos, no le atribuiríamos al estilo de vida sano como condición previa absoluta para la curación la importancia que le corresponde. Y no queremos sólo que esté usted sano, sino también que permanezca sano. Relea, pues, por favor, el capítulo 2 (<<Por qué la salud sólo es posible con un estilo de vida sano»), con tranquilidad y siga las indicaciones que allí se dan.
El tratamiento consta, según se requiera, de terapias de base y terapias de sucesión, así como de terapias de acompañamiento.
Las terapias de base estabilizan el sistema de energía y lo preparan energéticamente para las terapias de sucesión. Además, aquéllas fortalecen los órganos de desintoxicación y excreción, en caso de ser necesarias una desintoxicación y liberación del cuerpo de los residuos. Este proceso de desintoxicación y depuración se estimula en parte con las terapias de base.
En caso de que el organismo se encuentre en un estado de hiperergia , sólo se puede tratar con restricciones y según las circunstancias. Entonces puede ser necesario prepararlo para la terapia con ampollas de amortiguamiento.
Las terapias de sucesión constan, la mayoría de las veces, de oscilaciones disarmónicas invertidas y de oscilaciones armónicas. En primer lugar, se le administran al paciente oscilaciones disarmónicas invertidas mediante electrodos; son, por ejemplo, las oscilaciones de sus alérgenos, de un metal pesado, un pesticida, un agua irradiada electromagnéticamente o también de hongos patológicos cuya actividad enzimática debe romperse. Lo que aquí se toma, se amolda a los factores perturbadores que, en mayor grado, han causado o desencadenado su enfermedad.
Con estas oscilaciones invertidas, se reduce el espectro de las oscilaciones que 10 cargan, para que sus propias fuerzas curativas puedan volver a actuar.
Las oscilaciones armónicas que se administren deben robustecer los órganos y sus funciones. Se trata de oscilaciones de los elementos descritos, de meridianos, de órganos' de medicamentos, que contribuyen a mejorar las defensas y la propia fuerza curativa.
Forman parte también de ello el aceite BICOM y las gotas BICOM , que se impregnan con oscilaciones terapéuticas.
Los procesos curativos se apoyan con medicamentos probados por test, pues la aplicación material de minerales en el marco de la terapia ortomolecular de acompañamiento puede ser tan necesaria como la toma material de simbiontes intestinales, etc. A menudo, los efectos de los toma de sus respectivas oscilaciones.
Como terapias de acompañamiento entran en consideración, por ejemplo, la quiroterapia, la hidroterapia del colon, la terapia neural, la fitoterapia, la homeopatía, las fricciones segmentales, las aplicaciones de Kneipp*, las aplicaciones calientes, la sauna, el baño de sal, el drenaje linfático, etc., según 10 que quiera añadir su terapeuta.
En cuanto a la intervención psicoterapéutica, son múltiples las posibilidades. Aquí mencionaremos la terapia floral de Bach, la colorpuntura, el entrenamiento autógeno, la meditación, la terapia conversacional, la programación neurolingüística (PNL), la terapia de hipnosis, las terapias Gestalt, etc.
(*) SEBASTIAN KNEIPP (1821-1897), párroco de Wrrishofen, desarrolló la terapia que lleva su nombre, basada en la influencia global del organismo para estimular las fuerzas de ordenación internas. Se fundamenta en 5 pilares: agua, movimiento, alimentación, fitoterapia y terapia del orden. Se aplica en enfermedades de la circulación, del corazón y de las vías respiratorias, en la convalecencia y en las perturbaciones del metabolismo.
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