Salud y enfermedad |
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El factor más importante de una vida sana es un estilo de vida sano. Si una persona se aparta de su estilo de vida sano, la enfermedad pronto hará acto de presencia. Entonces, lo que ha caído en el desorden debe ponerse de nuevo en su sitio, pues sólo el paciente cuyo estilo de vida promueve la salud puede tener esperanzas de recuperarse. A un enfermo que no quiera volver a un estilo de vida sano difícilmente se le puede ayudar, no se le puede curar. Por eso un estilo de vida sano es la base para el éxito de toda terapia y una condición previa absoluta para la curación. No es ningún «puede» o «debería», sino un «debe». Con un falso estilo de vida, usted obstaculiza los procesos curativos, los hace imposibles.
En la enfermedad las causas -no sólo los síntomas-deben diagnosticarse y tratarse tan a fondo como sea posible. Los titulares de periódicos y revistas lo anuncian cada día de nuevo, y los reportajes en radio y televisión refieren más detalles: nuestro pueblo enferma cada vez más. A pesar de los voluminosos y costosos cuidados médicos, el enfermo crónico parece propagarse como una epidemia ¿Qué está pasando? Todavía hasta hace poco se aclamaban por todas partes los gigantescos progresos de la medicina. Ahora, muchos pacientes y algunos médicos son presa de la desilusión. ¿No será que los tan ponderados progresos no son tan universales? Los motivos esenciales de esta compleja situación son, en nuestra opinión, los siguientes:
Ejercicio físico naturaleza y bioenergéticaLa medicina busca siempre «la causa verdadera» de la enfermedad existente. En realidad, la enfermedad es un acontecimiento que resulta de varios factores perturbadores que actúan en común. En medicina a esta condición se le llama «multifactoria1» o «multicausal», es decir, provocada por varios factores o causas. En medicina global ya no se piensa, sin embargo, en una relación directa de causa y efecto, sino en el enlace de interacciones, interdependencias y dependencias. La medicina se concentra la mayoría de las veces en suprimir los síntomas que atenazan al paciente. Si esta supresión se realiza con éxito, consigue, de manera comprensible, el entusiasmado reconocimiento por parpaciente. Pero como con semejante terapia las causas auténticas de la enfermedad, que evidentemente no se abordaron Tras su aparición se transfiere al paciente al especialista más cercano, que logra suprimir los nuevos síntomas otra vez, puesto que no se supo ver su relación interna. Suprimir los síntomas sólo significa «aflojar la bombilla», no tratar las causas por las que ésta brilla. . La medicina se ha convertido en una finalidad en sí misma. Nada queda de la ternura, nada de la compenetración con el paciente. En el centro están la técnica, los fármacos y el volumen de ventas, no la persona que sufre. La medicina académica es una medicina orientada casi exclusivamente hacia lo material. Sin embargo, la ciencia ha demostrado sobradamente que la materia es, en principio, energía solidificada y que se «controla» por informaciones. Toda materia tiene contenidos informativos y energéticos y este conocimiento deberá reformar la medicina. En la llamada medicina alternativa, estos conocimientos han encontrado acogida desde hace ya tiempo. El concepto que damos a conocer en este libro se basa en estos conocimientos y trata preferentemente de la bioenergética como base de la salud y la enfermedad. Además, un terapeuta no sólo debe ocuparse de lo que cargan sus pacientes en el momento de la consulta, pues las cargas de las personas comienzan ya en la fecundación. Las toxinas hereditarias, como la toxoplasmosis y los adenovirus y sus informaciones patógenas, anidan ya en el esperma y el óvulo, y las modificaciones genéticas pueden conducir a malformaciones del recién nacido. Las partículas de amalgama de los dientes y las moléculas de nicotina de los cigarrillos llegan a través de la placenta al feto. Hoy en día, padres y madres siguen transmitiendo directamente a sus hijos muchas toxinas. Además, en el nacimiento existe el riesgo de infecciones por virus, bacterias y hongos que pueden recibir de su entorno, por ejemplo en los hospitales. iY todo eso en una época en la que el lactante no posee prácticamente defensa alguna! Un terapéuta debe: • recuperar una salud global por medio del diagnóstico y la terapia globales y causales • establecer, por medio de un estilo de vida sano, las bases para recuperar y mantener la salud
Todo en esta sección pertenece al libro de Terapia Bioenergética de Martin K. , Reinhold D. y Norbert O.
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